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El Evangelio en el Desayuno
Pensamientos de la mañana de la familia Castaldi (Saronno, Italia) que se reúne para rezar y crecer juntos.
Reflexiones ofrecidas a todos para promover la oración en las familias cristianas del mundo.
La versión Española fue editada por Miguel Alberto Muñoz, el Padre José Flores, misionero comboniano, y fue coordinada por Gabriele Bottai.

283 - La lucha de Jacob

09-Jul-2019 - XIV semana del Tiempo Ordinario – Martes
Parole de Dieu 
Aquella noche, Jacob se levantó, tomó a sus dos mujeres, a sus dos sirvientas y a sus once hijos, y cruzó el vado de Iaboc. Después que los hizo cruzar el torrente, pasó también todas sus posesiones. Entonces se quedó solo, y un hombre luchó con él hasta rayar el alba. Al ver que no podía dominar a Jacob, lo golpeó en la articulación del fémur, y el fémur de Jacob se dislocó mientras luchaban. Luego dijo: «Déjame partir, porque ya está amaneciendo:. Pero Jacob replicó: «No te soltaré si antes no me bendices». El otro le preguntó: «¿Cómo te llamas?», «Jacob», respondió. El añadió: «En adelante no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido». Jacob le rogó: «Por favor, dime tu nombre». Pero él respondió: «¿Cómo te atreves a preguntar mi nombre?». Y allí mismo lo bendijo. Jacob llamó a aquel lugar con el nombre de Peniel, porque dijo: «He visto a Dios cara a cara, y he salido con vida». Mientras atravesaba Peniel, el sol comenzó a brillar, y Jacob iba rengueando del muslo. Gn 32,23-32
Pensées 
El evangelio de hoy habla del argumento del perdón, sobre el cual hemos ya tenido ocasión de meditar. Reflexionemos mejor ahora sobre la misteriosa lucha de Jacob con el Señor, que ya hemos mencionado ayer durante la cena. A todos los que siguen la llamada del Señor, nos sucede llegar a un cierto punto de la vida, al río Yabok, un pequeño río afluente del Jordán, que tal vez no esté señalado in ninguna carta geográfica. Para todos nosotros, sin embargo, es un río importante, porque a sus orillas se combate la batalla decisiva con el Señor. Como sucedió a Jacob, a un cierto punto del camino espiritual, se llega a este río, trayendo consigo todo aquello que tenemos – afectos, riquezas y cosas – pero estas realidades no participan en la lucha con el Señor. La batalla comienza cuando hemos dejado todo en la otra orilla, porque en aquel momento de solitud que se presenta delante de nosotros, y es con Él que debemos combatir. Es una lucha decisiva por el reconocimiento recíproco; el Señor quiere ser reconocido como único Señor, más importante que todo lo que hemos dejado en la otra orilla del río, y nosotros queremos ser reconocidos en nuestra unicidad. Al final debe ser claro que Él es el Señor, pero nosotros somos nosotros, y yo soy yo,
único a sus ojos y único en la historia de la salvación. Al finalizar este reconocimiento recíproco, el Señor nos bendice como bendijo a Jacob, y nosotros podemos retomar el camino con la familia y todo lo que tenemos. Pero después de aquella lucha, como Jacob, llevaremos algunas señas toda la vida, no seremos ya los mismos. Lo que tenemos no nos será quitado –por lo menos, no siempre -, sino que asume un valor y una finalidad diferente. Como Jacob, al principio de nuestra batalla con el Señor, estamos casi siempre en la noche de la fe, pero al final, cuando retomaremos el camino como personas nuevas, veremos el sol.


 

Anna Maria Rossi e Pierluigi Castaldi
via Gaudenzio Ferrari, 29 - 21047 Saronno (VA) ITALY